Todo el mundo coincide en la importancia de la educación para el desarrollo social, espiritual y económico de la civilización mundial. Bien, y si nos dejamos de monsergas y empezamos a hablar más claro.

Los siento en semicírculo y los vuelvo a provocar. A las ocho de la mañana de un viernes  lo más normal es aburrir a las ovejas con la explicación de las causas de la segunda guerra mundial (que ya las estudiaron el año pasado en cuarto de ESO) o con las etapas de la guerra fría (que se las traen al pairo, incluso a mí). Les pregunto a quemarropa que glosen una de mis virtudes. ¿Glosen?¿Virtudes? Sí, un piropo. Una cualidad positiva del profesor de Historia del Mundo Contemporáneo, los pongo en un aprieto, les incito la creatividad y la honestidad, para darme jabón ya me lo doy yo. Alguno se exclama, ¡por favor, Jordi! Otra de las tuyas. Pues claro. ¿Adónde quieres ir a parar? Siempre quieren controlarlo todo, son la generación zapping, si no me gusta lo cambio, si tengo que pensar  lo critico. 

La primera en disparar Andrea, alumna con inquietudes pero con frenos internos, afirma sin rubor que mi principal input es ir más allá del currículum. Sergio, otro alumno con altas capacidades pero con una vagancia descomunal me acusa sin piedad de escuchar a los alumnos, ¿y eso es extraño? La mayoría de profes no nos escuchan responde seriamente. ¿Por qué? Porque se creen intocables, porque lo saben todo. Karen y Noemí coinciden en que les hago pensar, intento que se hagan “ollas” (debe ser un eufemismo de interrogantes, dudas). Sergi, un desubicado (no debería estar en Bachillerato si no fuese por esta moda de convertirlo en guardería) me agasaja con una flor: Tienes empatía. ¿Qué entiendes por empatía? Es mejor asegurarse que no lo han escuchado en la esquina y lo repiten como loritos. Ponerse en nuestro lugar, comprendernos. Prueba superada. Neus lleva un tiempo pensando lo que es políticamente correcto, azorada, nerviosa, qué cosas tiene este profe, piensa para sus adentros lo mejor es que se ponga a explicar nimiedades y nos deje en paz. Todo eso pasa por su cerebro, como no acaba de exprimir su inteligencia se sale por la tangente y se suma a las opiniones expresadas. Marta, la crítica del grupo, después de fruncir el ceño se inclina por afirmar que les enseño cosas diferentes. Resumiendo, es más fácil poner a parir a un profe que encontrar sus virtudes.

Escribo en la pizarra: Pastillas para una revolución. Inside Job + entrevista a Kelly Nyks, director de Split, una América dividida + Network. Miran desconfiados, delante suyo tienen las últimas actividades de esta asignatura perversa: Historia del mundo contemporáneo.

La palabra revolución les curiosea, por no decir que les gusta, pero la reciben como anacrónica. ¿Nosotros protagonistas de revoluciones? Les hablo del norte de África. Sergio identifica la diferencia: Allí no tienen nada. Nosotros vamos hacia la nada, le hablo del incremento del paro en España, de los recortes en sanidad y educación en Catalunya, del descenso de la capacidad adquisitiva, del poder del sistema financiero… Stop, no es cuestión de desalentar al candidato revolucionario.

No tienen formación para entender las artimañas de las grandes entidades financieras americanas que provocaron una crisis en la que ellos ahora están metidos hasta los corvejones. Yo fui parando el video y explicando los intríngulis del descontrol que se expone en  el documental Inside Job. Lo que sí les quedó claro es que los mismos que se habían enriquecido con voracidad despiadada ahora se fotografía con Obama y lucen sonrisas Colgate. O sea, que los delincuentes se retratan con la policía, algo huele mal.

Mis espectadores de las ocho de la mañana no tienen ni flowers del Tea Party ni de los chanchullos de la Fox (la Intereconomía americana) pero entendieron que hoy en día los medios de comunicación pueden crear realidades interesadas, lo trabajamos con una entrevista en La Contra de la Vanguardia con el díscolo Nyks.

No contento con el varapalo les proyecté la peli de Sydney Lumet, Network,(gracias Emilio por tus regalitos envenenados). 30 años de antigüedad (para los seguidores de Torrente 4 una reliquia), pero se percataron con facilidad que los medios de comunicación no son inocuos, los (nos) manejan como marionetas y que tienen poderes detrás con intereses concretos. Me dio tiempo de explicarles el Panis et circenses de Roma.

Y sonó el timbre. Me siento satisfecho, imposible dar más sustancia en menos tiempo. La semilla de la revolución está en marcha, plantada a las ocho de la mañana, tiene mérito. Lástima que en las próximas cinco clases que tendrán este viernes sigan administrándoles  anestesia a granel hasta dejar sus cerebros  listos para un finde banal.

Seguiré sembrando.

J. DE LA TORRE

Imposible sustraerse de la vorágine futbolera que lo invade todo. Yo creo que el café con leche esta mañana ya tenía aroma de partido del siglo. En la radio, tema recurrente. En la calle, en los bares, en los curros, todo el mundo dice la suya. Los periódicos ceden espacios gigantescos a declaraciones rimbombantes de jugadores, técnicos y comentaristas de medio pelo, esas chorradas comparten con descaro espacio con los bombardeos sobre Libia, la represión en Siria, la ilegalización del sucedáneo de Batasuna o los recortes sanitarios previstos por el gobierno autonómico después de las elecciones municipales (para no espantar a los votantes).

Mis cachorros no podían reaccionar de diferente forma, se apuntan a un bombardeo, nada más cruzar la puerta del insti ya veo algunos forofos con la camiseta del Barça, los ultras del Madrí que les refriegan la última copa (destrozada por un descerebrado dicho sea de paso), cuatro alumnos medio dormidos tienen fuerza para enseñar la manita en recuerdo del 5-0 de Liga, un grupo de ateos de la religión futbolera  toman partido para no quedar marginados y que la multitud los dilapide por sustanciales.

En fin, con este decorado de fondo veo muy difícil que pueda explicarles a mis alumnos el orden dórico, el jónico y menos el corintio. Lo de Aristóteles y Platón ni pensarlo, y a Pericles no lo saco a pasear ni harto de vino. Si no puedes con el enemigo, pues te alías. Pienso en la guerra de Troya ¿Y si le damos una capa de pintura?

…había una vez un entrenador de modales exquisitos, que trabajaba denodadamente para que sus jugadores desarrollasen un futbol preciosista, ideaba tácticas, pulía detalles, su buen hacer le llevó a ganar los títulos más elevados. Sus declaraciones siempre eran ponderadas, medidas, respetuosas, la prensa lo criticaba por aburrido. Imposible destronarlo de su poder, era el mejor entre los mejores.

…había una vez un entrenador de carácter hosco, gran estratega, creador maquiavélico de escenarios favorables a sus intereses, sus equipos practicaban un futbol de rapiña pero ganaban títulos, insultaba a sus colegas, esgrimía excusas zafias, era una bicoca para los periodistas ofreciéndoles carnaza fresca cada mañana, alimento de titulares huecos.

…una noche maldita el entrenador perfecto perdió una competición ante el entrenador ladino. Pese a esgrimir los mejores golpes, pese a luchar con la elegancia del cisne, pese a moverse con la cadencia oportuna, un golpe certero lo descabalgó del caballo y lo dejó sin la gloria.

…un día antes de una nueva contienda entre ambos, el entrenador de modales exquisitos perdió los nervios y criticó a su homónimo, arremetió contra molinos de viento que creía gigantes y entró en el territorio que más dominaba su rival, se reconoció débil antes del combate.

Les explico a mis alumnos que soy del Espanyol (enemigo acérrimo del Barça y amigo indirecto del Madrí por azote culé), o sea, mi elogio del entrenador rival huele a imparcialidad. Les hablo de Aquiles y su talón, de la huida de Paris, del valor de Héctor, del caballo de Troya. Ellos me miran embobados sin entender demasiado mi escorzo. Cuando zutanito me interrumpe y dice que CR7 es el mejor, estalla la guerra y como en la historia, los furibundos integristas  someten la creatividad.

JORDI DE LA TORRE

Pues tendremos que aceptar los recortes. Al final, mandan los que mandan y nosotros, la plebe, a callar y a obedecer o como popularmente se dice: ajo y agua.

El caso es que luego hay algunos que piensan que como colectivo, valemos la pena, que estamos unidos y que existe todo ese rollo del compañerismo, del trabajo en equipo y del espíritu de la empatía…supongo que se refieren cuando quedan a tomar un café con algún ex compañero/a y hablan de sus clases, de tal instituto o de tal otro. ¡Qué ilusión!

Ponte en el lugar del otro, qué bonito, ¿alguien se pone en el lugar de los sustitutos (que no interinos) que tenemos que pasar la vida esquivando incertidumbre?

Os lo explico, yo antes era profesora titular en un buen colegio privado y renuncié a ello para ser sustituta en institutos públicos. Me alegro, siento que soy mucho más útil a alumnos con necesidades reales, creo en la labor social del profesorado y mi elección me ha hecho ganar calidad en las relaciones personales y familiares. No hay mal que por bien no venga. Aún así, el panorama del sustituto es triste.

Cada curso, lo mismo: la amarga espera de Septiembre. Empiezan las clases mientras algunos nos resistimos a aceptar nuestra realidad: quiero trabajar y no puedo. Quiero empezar a dar clases ya, pero el departamento da sustituciones con cuenta gotas, no sea que se cubran todas des del inicio de curso y la cosa funcione bien, no por favor, eso no. Es mejor dar un par de sustituciones a la semana, despacio, con buena letra. Y mis colegas, haciendo guardias, los alumnos perdiendo clases, y los sustitutos en casa mordiéndose la uñas. ¡Qué bien vamos!

¿Solución? Para qué, si lo único que sabemos hacer es quejarnos mientras almorzamos, protestar y refunfuñar en los ratos libres con los colegas, ah sí, y quedar a tomar un café para contar las aventuras y desventuras del último curso.

 ¿Movilizarnos? ¿Huelgas, no de un día, venga ya, de una semana entera? ¿Quejas por escrito? ¿Protestas ante los medios de comunicación?….pero no solo por los sustitutos, no, también hay otras cosas: ratio de alumnos por clase, nuevas tecnologías en el aula sin profesionalidad alguna, contenidos de algunas materias, poca profesionalidad por parte del profesorado, desatención a la diversidad, etc. ¿Sindicatos? Calla, calla, que me da la risa.

¡Bueno! No soy pesimista, luego entro en clase, aunque sea una sustitución corta, en un instituto desastroso, con compañeros grises…y soy feliz, y enseño, y disfruto de la tremenda sensación de saber que soy útil, y aún mejor, de ver cómo mis alumnos aprecian lo que hago por ellos y me lo devuelven por triplicado. Aunque no hagan los deberes, al carajo, ¿no es increíble que alguien aprenda de ti?

Esperaremos a la siguiente sustitución, ojalá sea rápida, cerca de casa, más larga de una semana y en un instituto con una buena organización. 

Pensándolo bien, creo que pido demasiado…

LAURA RAMOS 

Últimamente sufro de esquizofrenia cuando me entrevisto con los padres. Como tutor siempre he tenido un manual de respuestas políticamente correctas. Durante muchos años lo he utilizado y creía ciegamente en él; cuando he empezado a moverme hacia el rojo, me he dado cuenta de que deja mucho que desear. Como padre también se me han empezado a crear dudas, las soluciones de antaño  empiezan a amarillear de puro caduco.

El lunes y el martes me informan los bedeles que han pillado in fraganti a un alumno, campana  tamaño de la catedral de Burgos es el diagnóstico. Justo  el que no me he podido entrevistar con su madre en todo el curso, es camarera-propietaria de un restaurante y no hay forma de conciliar calendarios. Me cojo la mochila y transgrediendo normativas salgo de la cueva y me las piro de visita domiciliaria. Si Mahoma no va a la montaña… Subo en mi coche al niño (no, no me he equivocado, tiene un principio de barba pero el cerebro está inmaculado). Llegamos al restaurante y su madre cordial me invita a un cafecito (es cubana) y desisto del croissant porque todavía guardo aquella costumbre de mi madre de no abusar cuando vas de visita. La entrevista es interrumptus, de vez en cuando se tiene que levantar para atender algún cliente. Trabaja doce horas al día y tiene la carrera de Biología. Algunos argumentos del manual extinguido se esfuman de puro contraste con su realidad.

Veo la cara de desesperación de la madre y como si se tratase de un espejo, también veo la mía. Qué hacer delante de la vagancia, del mal comportamiento, de la abulia, de la mala educación, de la falta de sensibilidad, de la nula creatividad, de la falta de responsabilidad… Se cree la buena mujer que yo soy el embajador de las soluciones mágicas y le confieso que tengo la brújula más estropeada que ella. Hace años mis frases empezaban con un impecable Lo que ustedes deben hacer es…, una retahíla de consejos que obedecían a la lógica de unos tiempos que como las golondrinas de Bécquer no volverán. Hoy, en este escenario inusual, si quiero ser honesto les tengo que hablar de mí y de mis dificultades para educar a mis hijas.

Me relata excitada que le castigó sin ordenador y el pipiolo, con malas artes, se hizo con la llave del armario donde lo guardaba y a escondidas estrenó un nuevo juego que era fuente de la discordia. Hace años habría jurado en hebreo por el atrevimiento. A mí ya me lo ha hecho mi hija mediana y como le llevo ventaja en la infracción la detengo cuando empieza a hacerme el listado de esfuerzos y sacrificios que ha hecho por el ladrón, no es más que culpabilidad en vena. Dios mío, con lo que yo he hecho y mira cómo me lo pagas.

De fondo suena la musiquilla de una máquina tragaperras. La vida está llena de tentaciones, se sucumbe o se resiste. La madre sigue quejándose, es que no me echa ni una mano en la cocina cuando yo voy hasta el cuello. Miro al niño, se le encharcan los ojos, hay vida, hay sentimientos, lástima que cuando aparece el egoísmo lo extermina todo.

Usted trabajando como una esclava y él viviendo como un marajá, algo falla. Señora, no me pida soluciones, empiece a diseñar estrategias para dar un golpe de estado al dictador que abusa de su amor y su abnegación. Se me echa el tiempo encima, me despido y le agradezco el café. Mientras volvemos en el coche al instituto le doy un rapapolvo al alumno despendolado, sin demasiada confianza, estas nuevas generaciones vienen con tapón auditivo incorporado. No tengo la vinculación emocional que tiene su madre, es más fácil, con mis hijas naufrago. Al final del periplo pienso que si algo se ha movido, ha valido la pena el viaje.

Busco un nuevo manual, encuentro en mis archivos el poema de  Ghibran, sigue vigente, me lo guardo en el bolsillo para las próximas entrevistas.

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No viene de ti,
sino a través de ti,
ya aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.

 

A la sala de guàrdia mentre un benvolgut company intentava compatibilitzar la meva connexió domèst ica d´internet amb la del centre docent, fullejava la contra de la Vanguardia i el personatge que hi apareixia m´ha cridat profundament l´atenció.Un home que diu haver nascut sense papers, que ha menjat peladures de plàtan i que ha vagat pels carrers amb un abric com a única peça de roba.He pensat en els nostres fills i alumnes que tenen de tot i no s´apassionen per res.”El Carrete” que així es diu el protagonista en el món de la faràndula és capaç d´afirmar que explica la poesia amb els peus, és a dir quan balla.

Darrerament apassionar-se amb alguna cosa és cada cop més difícil i si parlem d´educació encara menys, tot i així intento entrar a l´aula esgrimint l´espasa vermella.He de reconèixer,però, que m´he deixat dur per  alguna tonalitat grisa aquests darrers mesos.Sort que la primavera (tòpic recurrent) ja ha arribat i sembla que el solet posa de bon humor i fa menys gris allò que t´envolta.

Però com “yo soy del corazón” -diu el Carrete-paraules a les quals em subscric i per les quals encara entro dins l´aula intentaré seguir la filosofia d´un home senzill que sense saber ni llegir ni escriure ha trobat la seva pròpia filosofia: “La vida es como el viento: no sabes dónde te llevará.Cada mañana te levantas y no sabes que pasará.Se trata de recibir con amor lo bueno y lo malo”

Escriuré aquesta reflexió a la pissarra i llavors unes veus em diran: “profe ya nos estás rayando con tus frases”. Si no fos perquè m´agrada el que faig (i m´agrada ballar)….

Probablement la meva propera classe començarà amb l´article del Carrete.Aquí us el deixo per si el voleu consultar:

http://www.lavanguardia.es/lacontra/20110202/54109206016/me-tire-de-un-puente-y-el-viento-me-sostuvo.html

Que tingueu una apassionada primavera i si no, doncs aneu-la a encalçar o proveu de ballar versos amb els peus.

Cèlia Sevilla

La vida en los institutos no es fácil. Pero lo que es realmente increíble es que hayamos  dado cobijo al asesino en nuestra propia casa. Perdón, rectifico el singular por el plural, los asesinos.  En mi instituto tenemos aproximadamente ciento cincuenta asesinos circulando sin control. Han liquidado sin piedad en un mes escaso la masa neuronal de los alumnos de primero y segundo de ESO. Cada vez que veo un cacharrito blanco, rectangular, semejante a un libro pero que se abre por el medio como si hubiese que ponerle una loncha de jamón york en manos de un alumno, os lo confieso, tiemblo.

El proceso de implantación y desarrollo del 1×1 (un alumno, un ordenador) está siendo el paradigma de cómo no se tienen que hacer las cosas. La desconexión entre el mundo digital y el mundo educativo era evidente. Un mundo sembrado de ipads, iphones e ileches varios, no ligaba con un mundo de libretas de espiral, bolis BIC, folios Guarro, explicaciones magistrales sin imágenes, películas de video VHS y otros artefactos del pasado glorioso. En lugar de darle al cerebelo para idear un proceso gradual de aproximación entre ambos mundos, los rectores educativos se dedican a dar bandazos según viene el viento de los gurus pedagógicos. La mejor manera de entrar en el mundo digital es lanzar al bebé a la piscina y esperar que nade.

Era urgente darle un barniz de innovación a los centros educativos. Era importante saber, QUÉ CONSECUENCIAS TENDRÍA SOBRE EL ALUMNO LA UTILIZACIÓN DEL ORDENADOR PORTÁTIL. Dentro de ese cacharrito se encuentra el Universo conocido. Imaginemos que soltamos a un púber indefenso en medio del Bronx. Pues casi, casi. Con un dedito perverso un adolescente puede acceder sin dificultad a la pornografía más sádica, a propaganda nazi, a videos de gamberradas crueles o a páginas de venta de armas. Con un dedito cándido el mismo alumno puede visitar el Prado virtualmente, puede leer la prensa mundial, puede ver películas que trasmiten los grandes valores de la humanidad y puede seguir un curso de aprendizaje de inglés o francés de forma gratuita. Con un dedito tonto puede estar todo el día sumergido en las redes sociales o en los chat, sin oficio ni beneficio, o jugueteando con comecocos, marcianitos y otros alienígenas.

Ya no entro en los problemas técnicos del 1×1, que son muchos. Solo me centraré en la cuestión pedagógica. Los profes, como casi siempre, despistados, desubicados, sumisos y a remolque de lo que mentes de dudosa capacidad deciden. Hace un año nos metieron con calzador en el programa de la tabla del uno, el argumento clave, definitivo, es que los demás institutos se sumarían y nosotros no podíamos quedarnos al margen. Argumentos de peso, amigos. Se acercaban las elecciones autonómicas y los salientes creían que una baza electoral era vender tecnología en las aulas. Cuando llegaron los entrantes y vieron las facturas en tiempos de crisis aguda, se acongojaron y empezaron a despotricar del proyecto. Nosotros, los que tenemos que dar la cara horas y horas delante de los nuevos propietarios de portátiles, ni voz, ni voto. Bueno, sí, me olvidaba, nos dejan elegir la editorial de la que mamarán nuestros alumnos.

Además, lo más sangrante es cómo se torea a las familias. Para recibir subvención de la administración para el portátil de sus hijos, se les obliga a colaborar con el 50% del coste (150 euros). Si en las grandes superficies esos portátiles salen por 250 euros, los capitostes educativos no podían rebajar cien euros de la factura a un proveedor al que le compran un millón de ordenadores. Sospechoso. Para que apoquinaran sin rechistar se les vendió que sus hijos harían todas las clases por ordenador, y que eso sería un salto cualitativo en su aprendizaje. En poco tiempo se nos han visto las vergüenzas. Pero, ya tienen al chivo expiatorio preparado, el de siempre, los profes no tienen la preparación suficiente para sumergirse en el mundo digital y para gobernar a la vez a treinta tapas de ordenador (las caras de los alumnos se han perdido detrás de la pantalla).

Y ahora que tenemos al enemigo en casa, ahora que empiezan los primeros casos de adicción severa (adolescentes que no salen de casa, que no se comunican, que engañan a sus padres para utilizar horas y horas el portátil de las narices). Ahora, nos entran las prisas. En mi instituto se ha organizado una reunión con los padres para informarles del buen uso de los ordenadores. Había demasiada inquietud y el marketing ha obligado a salir al ruedo. ¿Y los profes? ¿Cuándo nos reuniremos? ¿Cuándo nos pondremos manos a la obra? Eso más adelante, ahora estamos de evaluaciones y no hay horas disponibles.

Moraleja del día: Lo urgente no es siempre lo importante.

Versión A

No existe colaboración. Cada uno va a lo suyo. Entramos con prisas, papeles por aquí, que si tal padre a tal hora, que si un par de partes, que si hoy no sé qué me toca hacer,  pero mira qué cara trae ése. Encima me ha tocado tramitar un expediente, menudo palo.

Reunión de evaluación, enfrentamiento entre delegados y profesora, no se ponen de acuerdo, no hay diálogo, se cierran en banda, no hay manera, ni uno ni otro. Observo, callo, resisto. Acaba la reunión. Menos mal.

Reunión de padres para el viaje de fin de curso, escucho las quejas de las madres, me ponen verde a otro profesor, doy esperanza, limo asperezas, digo “podemos” y salgo del paso.

Compruebo papeles, falta tal documento, éste no me ha traído el justificante, aquel no se ha presentado. Menudo lío.

No lo veo claro….pierdo la fe,  las cosas suelen ir a peor y no a mejor.  O al menos eso creo. Hoy tengo un mal día, cosas personales, cosas profesionales, todo se mezcla.

No estoy para  tonterías.

Versión B

Cómo colaboramos, cómo nos ayudamos. Me ha tocado tramitar un expediente y varios compañeros se han ofrecido por si tengo dudas. No paramos, de una clase a otra, pero siempre con la sonrisa en la boca, qué buenos somos, cómo amamos nuestro trabajo.

Reunión de evaluación, los delegados exponen sus quejas hay discusión, pero hay acuerdo, qué bueno esto de la comunicación, al final lo arregla todo. Menos mal.

Reunión de padres para el viaje de fin de curso. Se quejan de un profesor, bueno, bueno, estoy en ello, hay solución y la encontraremos. No hay por qué preocuparse.

Compruebo papeles, faltan algunas cosillas, mañana será otro día.

Lo veo claro…tengo fe y confío en que las cosas van a ir mejor y no peor. Lo intento. Hoy tengo un buen día, cosas personales se mezclan con las profesionales, es normal, estoy enamorada de mi hija, de mi trabajo y de ti. ¿Qué más puedo pedir?

Aprovecho la ocasión y pido: que mi vida esté llena de versiones B.

 Y la tuya, también, por supuesto.

(Para todos aquellos profesores que demuestran, día a día, que la enseñanza puede ser algo maravilloso)

LAURA RAMOS

Los domingos a mediodía tenemos la costumbre mi morena y  un servidor de sentarnos en una terracita soleada y con la helada compañía de una cerveza, leer EL PAÍS.  Desde esa atalaya placentera nos enteramos de las desgracias del mundo entero, desde el Japón tembloroso hasta las petrolífera Libia, nos indignados con el diálogo de besugos de politiquillos domésticos  afincados en su necedad, reflexionamos sobre frases profundas y tomamos oxígeno con los artículos de la Grandes, el Cercas o el Marías.

Ayer una visión inesperada alteró nuestra placidez y se lo dije. No fueron las manidas tetas de lady Gaga o el último morreito de la Shakira y el Piqué, la subida de la inflación o la aparición de niños secuestrados en el franquismo (es fuerte la cosa, amigos). Cada vez estamos más curados de espantos. Me sobrecogió la visión idílica de una niña de vestidito azul y ojos candorosos ofreciendo su manita a un brazo masculino, supongamos que el de su padre, y un lema en naranja que rajó mis pupilas: No va al colegio. Va al futuro.

Me generó dudas existenciales, Jordi, tú, adónde irás mañana. Aplícate, majo, mientras tú cruzas la puerta de un vulgar instituto público, la niña de vestido azul del anuncio está de expedición por el futuro. Rastreo por el anuncio para conocer el precio de tan apasionante reto, o sea, a cuánto asciende la minuta, nada, teléfono y web de contacto. Intentó averiguar las claves en la letra pequeña: A la hora de elegir el colegio de sus hijos, ¿piensa cómo será la sociedad en la que van a vivir? Vaya, antes el elemento clave era la proximidad al domicilio familiar, los más hacendosos se chupaban varias jornadas de puertas abiertas para comprobar la calidad de la enseñanza del centro, otros se conformaban con evaluar las instalaciones, las clases pintaditas de todos los colores del arco iris, las salas de informática, los laboratorios donde despellejar higadillos de conejo. Según los dueños del futuro, antes de la gran decisión, es necesario proceder a una prospección sociológica. Sigo leyendo. 4 de 5 alumnos de educación infantil trabajarán en profesiones que aún no existen. Textualmente, se pronostica (sin citar la fuente) que la nueva sociedad consentirá la explotación infantil a edades muy tempranas. Fuera bromas, me siento abducido por el anuncio de una entidad educativa de prestigio. Beben en las fuentes del gran Ken Robinson, el gurú de la creatividad pero el anuncio no parece estar inspirado en sus ideas.

Una página derecha del País en domingo debe valer un pastón. Supongo que los sesudos publicistas se lo han currado. Tienen claro que la educación actual  no acaba de responder a las demandas de la sociedad y que la solución, como en otros sectores, es vender porciones del futuro. El problema de los publicistas, casi seguro productos de la ESO, es que no andan muy puestos en lógica y exhiben a todo trapo un producto con mensajes contradictorios. Nuestro colegio es el futuro, el futuro nadie lo conoce.

Por canales reservados tengo referencias de la Escuela del Futuro. Conozco profesores que se me han quejado amargamente de los sueldos escuchimizados, los horarios maratonianos y un constante ultraje de la autoridad del profesor en favor de alumnos neopijos que se saben los reyes del mambo. En nuestros colegios se sientan las bases para el futuro. Ya tengo respuesta a la incógnita inicial: la sociedad  en la que vivirán nuestros hijos será cada vez más desigual, si en los colegios de élite, los depositarios del futuro, se explota a los trabajadores que podemos esperar del mundo global. Ni que prometan un Aula inteligente, ni las charlitas de gurus pedagógicos, ni que se mueven como pez en el agua en el entorno de Bolonia. Los ricos arriba, los pobres abajo. Un conductor de autocar que transportaba alumnos del Centro de la bola de cristal me explicaba las gamberradas que sufría a diario. El futuro siempre puede ser más halagüeño. Y para rematar la faena, este año me convertí en tutor de un alumno de Primero de ESO que había inhalado Futuro  por un tubo, o sea, había cursado toda la primaria con ellos. No podía entender como el brazo de su padre, semejante al del anuncio, podía sacar a su hijo del Futuro para traerlo a nuestro humilde instituto público. Una rebaja de standing importante. Pronto descifré el entuerto, al alumno le habían arruinado su autoestima en el presente, tal vez de tanto engañar con el  futuro.

Moraleja: No es oro todo lo que reluce, ni es futuro todo lo que se anuncia.

Una línea invisible marca la diferencia.  A la izquierda LA NORMALIDAD, a la derecha, LOS OTROS (no hay connotación política, sólo dos espacios).  ¿Quién es el loco? ¿Quién es el cuerdo? Como decía mi madre, “hay más fuera que dentro”.  Me parece muy interesante la entrevista con LA PRINCESA INCA. Si ella está loca, y dice verdades como puños, además de transmitir una libertad que a mí me cuesta conseguir. Hago un firme propósito para este finde: QUISIERA ESTAR MÁS LOCO DE LO QUE ESTOY.

 

Princesa Inca, poeta, soñadora psiquiatrizada

LA VANGUARDIA 24/03/2011

Víctor-M-Amela.

Principio del formulario

‘La mujer-precipicio’

Cristina es más conocida como Princesa Inca, y colabora desde hace seis años en la “tertulia de locos” de ‘La ventana’ de Gemma Nierga (cadena Ser, de cinco a seis de la tarde de cada viernes). Desde niña ha escrito poemas, su bálsamo íntimo ante las heridas hondas que el hecho de estar viva le inflige. Ahora publica el poemario ‘La mujer-precipicio’ (Libros del Silencio), que así es como se siente ella, con el deseo de que sea un “homenaje a todas las mujeres que viven al filo del precipicio sin precipitarse”. Su poesía es potente, cruda, contundente y convincente, sin filtros. La Princesa Inca (laprincesainca.blogspot.com) reivindica la sabiduría del loco. Es la que contienen sus bellos poemas.

Princesa Inca… ¿por qué?

Hace siete años ingresé en el hospital psiquiátrico sintiendo que era una princesa inca.

 ¿Qué recuerda?

Que estaba muy regalada en Machu Picchu, con vistas a unas cumbres preciosas. Era un mundo bello e ideal…

 ¿Qué le dijeron los médicos?

Que era un falso recuerdo, que era parte de mi enfermedad.

 ¿Qué enfermedad?

Trastorno esquizoafectivo, mezcla de bipolaridad y esquizofrenia: me etiquetaron así.

 ¿Y qué piensa usted?

Yo sentía conocer ese lugar: ¿alguien realmente está en condiciones de negarme que se trate de un recuerdo de otra vida?

¡Nadie puede! Y discrepo de mi etiqueta médica: ¿por qué meterme a mí junto a otro montón de personas bajo una determinada etiqueta? Carece de rigor: ¡debería haber una etiqueta para cada persona!

 ¿Por qué la ingresaron a usted?

Tenía brotes sinestésicos: un sonido olía, un color sonaba, las percepciones interactuaban y sentía ser Buda, ser Jesús… Pasaba por arrebatos místicos, extáticos…

 ¿Quién la condujo al hospital?

Un grupo de amigos, al verme dialogando con Janis Joplin, con Camarón…

 ¿Cómo se sentía?

Yo bien: a mí no me parecía que estuviese pasándome nada extraño…

 Pero la ciencia médica tiene sus criterios y sus protocolos.

Discutibles: ¿quién traza la línea entre cordura y locura? ¿Y por dónde la traza? ¿Y por qué? ¿Y por qué ahí y no allá?

 Respóndase.

Yo no estoy loca: ¡estoy psiquiatrizada!

 Diagnosticada.

Hay mucha gente que está como una puta cabra… pero sin diagnosticar. Y dirigen diarios, teles, bancos, clubs de fútbol, países…

 “La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”, que decía Dalí.

Un loco es un hipersensible al que le duele la realidad hasta lo insoportable.

 ¿Hasta el suicidio?

Es una opción. Estuve al filo, pero sopesé el dolor que cargaría sobre gente que amo.

 ¿El arte ayuda?

Sí. Muchos pintores, escritores, poetas, músicos, cantantes, filósofos –¡Nietzsche!–, artistas… podrían ser encerrados (y a veces lo fueron), pero con prestigio, poder, carisma o dinero, te llaman excéntrico, te perdonan y te respetan. Si no… ¡te encierran!

 ¿Se sufre en un psiquiátrico?

Un psiquiátrico es una casa de torturas. Te tratan como a un escombro. Cuando ingreso, siempre hay un momento en que necesito pasearme desnuda por los pasillos… ¿Y sabe cuál es la reacción de los médicos?

Reducirme, atarme, inmovilizarme, sedarme y aislarme. ¡Nos quieren tranquilos y babeantes! Para ellos, todo es mero mecanicismo bioquímico, desdeñan las emociones…

 Falta de humanidad, de sensibilidad.

Me han etiquetado, y eso conlleva fármacos, y el Estado paga a la industria farmacéutica por mis fármacos…: ¡qué gran negocio! Psiquiatrizan ya a niños, que seguirán estándolo hasta la vejez… ¡Jugada redonda!

 ¿Y cuál es la alternativa, Princesa?

Tratamientos psicológicos para dilucidar el origen de mi conducta, para comprenderla. Pero eso… implica demasiados esfuerzos.

 ¿Ha intentado alguna psicoterapia?

Ya me gustaría, pero las terapias alternativas cuestan demasiado dinero: no puedo.

 ¿La locura se cura?

En muchas culturas, al loco se le escucha: se acepta que accede a otra comprensión de la realidad, a una lucidez. Y es el chamán, es el oráculo. Pero aquí no: ¡aquí da miedo!

 ¿Por qué será?

Porque se prioriza cierto orden preestablecido, y si alguien grita, canta, danza, si “no toca”… ¡ah, eso altera y espanta mucho!

 ¿A qué cree que tenemos más miedo?

A la locura. Al dolor. A la muerte. Yo no.

 ¿No?

No. La muerte es una puerta de la vida a otra dimensión de paz. Y el dolor es parte de la vida, así que anestesiarlo equivale a anestesiar parte de la vida misma.

 Buf, cuesta aceptar esto…

Ya. Yo he aprendido a estar triste sin sentirme culpable, a decir a los amigos “hoy estoy triste, prefiero estar sola”, sin disimulos, sin avergonzarme por ello. ¡Y no pasa nada!

 ¿Cómo le ayuda la poesía?

¡Es mi mejor refugio! El poeta puede decir “la luna me mira” o “la noche me habla” sin que por ello le encierren… La poesía es vecina de la locura, pero como es sólo poesía… no te encierran, ja, ja. ¡Es mi mejor terapia!

¿La poesía puede sanarnos?

Alivia mucho ver fuera de ti lo que antes estuvo dentro. Ahí puedo hablar con todo detalle y sin pudores del sexo, el dolor, la muerte, el insomnio, la locura, la risa…

 ¿La risa?

Yo me río de las cosas terribles que me han pasado, y eso me ayuda. El humor redime.

 ¿Qué es la locura?

No existe. ¡Llamamos locura a lo que le pasa a gente que sueña despierta!

 ¿Cómo querría vivir?

En una casita en el campo, con un huerto y con mis personas queridas, gozando de lo importante de la vida.

 ¿Y qué es lo importante de la vida?

Sentir que amas y sentirte amada.

Hay un valor seguro y rotundo, no se devalúa nunca, no pasa de moda, no envejece, despierta las neuronas de los adolescentes de la ESO en un plis plas, en definitiva, quien quiera revitalizar una aula alicaída que recurra a la pócima mágica. Mano de santo, compañeros, triple en la quiniela: el SEXO. Sé de lo que hablo. El ejército de Alejandro Magno penetró…¡buafff! ya los tenéis con la sonrisita en la boca.

Entro de nuevo en la tutoría de manera arrolladora y me dirijo a la pizarra blanca virgen (primera provocación) y escribo con trazo decidido: HOY HAREMOS EL AMOR. Me quedo unos segundos de espaldas al corral de la Pacheca esperando que reaccionen. Unos segundos preceptivos y empiezan los cuchicheos, sonrisitas y animación general. A la más enteradilla la pillo en bragas (segunda provocación): ¿Por qué te ríes? Por eso. Señala a la pizarra. ¿Por qué te ríes? Joder, profe, tienes unas cosas. ¿Por qué te ríes?¿Vamos a chuscar hoy? ¿Por qué te ríes? Podría formular cientos de veces la pregunta y ninguna respuesta comenzaría por el recomendable Porque…

No, hoy no vamos a follar (tercera provocación pública). Desesperación fingida del público, serán falsos, ya lo sabían desde el principio pero son expertos en el melodrama. Hoy aprenderemos EL LENGUAJE DEL AMOR. Amor sexual, amor fraternal, amor humano, amor amistoso, en fin, su gozo en un pozo, noto que pierde un poco de intensidad mi discurso, lógico, las expectativas iniciales se han esfumado. Mientras las mentes calenturientas se enfrían empiezo a desgranar las vocales del lenguaje del amor.

La a: contacto físico. Uno del fondo, con la boca llena de hierros, articula zafio: Pues, lo que has dicho, follar. Risotada general. Hay que encajar, ya se sabe, cuando se provoca, el efecto boomerang es normal. No, majete, el contacto físico es encajar la mano, un casto beso en la mejilla, un beso de tornillo, un abrazo al marcar un gol, una caricia sexual o fraternal… nos pasamos el día magreándonos (cuarta provocación). Profe, mira que eres exagerao…

La e: ofrecer tiempo de calidad. Nada de estar escuchando a un amigo y mirándole el culo (quinta provocación) a una que pasa por la calle. Decirle te quiero a tu madre mientras escuchas heavy metal por el mp3  o pasear con el noviete de la mano, y mientras él te explica los problemas que no le dejan dormir, tú estar concentrada en las novedades del Zara. ¡Ojito! Les hablo de las excusas que tienen que ver con el tiempo. Tenemos que quedar, a ver si nos vemos, cuánto tiempo, esto no puede ser, hay que remediarlo… excusas y más excusas. Si alguien nos importa, hay que ofrecerle nuestro tiempo de calidad.

La i: ofrecer regalos. Qué regalos y para qué. Estas criaturicas han mamado consumismo y tienen una visión utilitaria de los regalos. ¿Qué le regalarías a tu madre si no tuvieses ni un duro en el bolsillo? Silencio sepulcral. Una flor. Ok. Un dibujo. Un beso. Poco a poco van escurriéndose el cerebro. ¿Y a tu novio? ¿Sin un duro? Nada. Se ríen, todos piensan que los achuchones no valen dinero. Les recuerdo que la a ya la hemos explicado.

La o: ofrecer servicios desinteresados. Les recuerdo un anuncio que pasan estos días por la tele. Un tipo llama a sus amigos para un traslado y nadie puede arrimar el hombro el día elegido. El prota convoca a su equipo de futbol a una paella en su casa, perfecto, cuando huelen el marisco todos confirman su asistencia, la sorpresa vendrá cuando se enteren que el arroz es con muebles y no con cigalas. Les explico que el amor y el interés son antónimos. ¿Antonios? No, sordete, le digo al despistado de turno, contrarios.

La u: palabras. Tanto chat ha devaluado el vocabulario de esta juventud. Manejan una cantidad de palabras muy limitada. Si le pregunto cómo se sientes, la mayoría se refugia en los manidos Bien o Mal. Si la interrogación va dirigida a la relación con sus padres, ídem de ídem, si les pregunto por la primavera, Bonita. Si les pregunto por la muerte, Mala. A más palabras, más posibilidades, más capacidad de expresión, más matices. En el amor los matices son fundamentales.

Se acaba el tiempo, el timbre nos vuelve a la realidad. Entonces…¿no follamos? Me provoca el picarón de turno. Cada uno lo que pueda y le dejen les respondo mientras cierro la puerta y los dejo con sus tonterías.

¿Se abran enterado de algo?