| Ficha Técnica |
| Director: Nicholas Ray |
| Año : 1963 |
| Productora: Samuel Bronston Productions |
| Duración: aproximadamente 148 minutos |
| Idiomas: Inglés
y Castellano |
| DVD: Sí |
| Actores principales: David Niven, Ava Gadner, Charlton Geston. |
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Anécdotas del rodaje: 55 días en Pekín divulgó una visión occidental de la rebelión bóxer que ha perdurado en buena medida hasta hoy. Es poco conocido que los decorados de Pekín imperial se levantaron cerca de Madrid y que fueron construidos con la ayuda de artistas falleros bajo la dirección de Gil Perrondo. Asimismo, los supuestos rebeldes bóxer se reclutaron en las lavanderías y los restaurantes chinos de toda Europa, y ello se dejó notar. Según contaba Charlton Heston."no se pudo encontrar una comida china decente en ninguna capital durante el resto del verano. Todos estaban luchando para Sam Bronston (el productor) en la rebelión bóxer". |
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| Resumen de la trama |
| La película
sucede durante la llamada guerra de los Bóxer ,en el año
1900. |
| Contexto histórico |
| La rebelión de los bóxer en Pekín se produjo en aquellos famosos 55 días, entre el 20 de junio de 1900 y el 14 de agosto, en los que una sociedad secreta china sitió 8 delegaciones extranjeras en el barrio diplomático de Pekín. El término bóxer designó inicialmente a los integrantes de una sociedad que se hacía llamar icho (puños de justicia y de concordia), de ahí su asimilación en occidente con la palabra boxear (boxeador). Esta sociedad estaba implantada en el nordeste de China y sus miembros adoptaron rituales de artes marciales con los que se creían invulnerables a las balas. Asimismo eran partidarios de destituir a la dinastía reinante y a los extranjeros que habían alcanzado una posición prominente en el país, especialmente los misioneros (eliminando también a los chinos convertidos al catolicismo). La expansión del cristianismo en China había provocado la transformación de la sociedad tradicional, hecho que explica que la rebelión tuviera ese carácter xenófobo (de odio a todo lo extranjero) y a la vez anticristiano. En 1898, los partidarios de combatir la presencia extrajera habían alcanzado cotas de poder en el Gobierno chino y buscaron un acuerdo con los bóxer. La protesta antioccidental se inició con agresiones contra personas y bienes extranjeros, aparentemente condenados por la corte, pero con el beneplácito de la emperatriz Tze Hsi. Las acciones aumentaron en 1899 (cortes de líneas de telégrafo, destrucción de las vías de ferrocarril) y fueron asesinados 231 europeos y miles de chinos cristianos. Los bóxer entraron en Pekín en mayo de 1900, hecho que motivó el envío en junio de un contingente de tropas occidentales (2.100 hombres) con la misión de proteger la línea del ferrocarril que unía la ciudad con Tianjin. El nombramiento de un príncipe xenófobo, Duan, como ministro de Asuntos Exteriores el día 10 del mismo mes, mostró el apoyo de palacio a la revuelta. La emperatriz ordenó la detención y el regreso de la columna occidental tres días más tarde. Una semana más tarde los bóxer conminaron a abandonar Pekín a los extranjeros bajo la amenaza de ejecución. El conflicto derivó en una sublevación general el 18 de junio de 1900 y los extranjeros se refugiaron en la zona diplomática, donde organizaron un ejército con 500 hombres pertenecientes a los países presentes en China (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Japón, Rusia, Alemania, Austria-Hungría e Italia, si bien el 50% de los integrantes eran japoneses) , al que se unieron las tropas enviadas para proteger la vía férrea. El 20 de junio, el embajador alemán fue asesinado y, al día siguiente la emperatriz declaró la guerra a las potencias ocupantes. El sitio duró seis semanas, hasta que el 14 de agosto una fuerza internacional ocupó la ciudad. La emperatriz huyó y la coalición multinacional efectuó una represión implacable. La rebelión acabó con un acuerdo entre las potencias occidentales y China, conocido como el Protocolo de 1901, que supuso una gravosa indemnización (333 millones de dólares), la mitad del producto nacional bruto) y que preveía estacionar en Pekín al ejército aliado y desmantelar las fortificaciones chinas. La derrota aumentó la sumisión del país a los intereses extranjeros (Rusia expandió su influencia por Manchuria, hecho que condujo a la guerra ruso-japonesa en 1904), comportó la pérdida de la confianza en la dinastía reinante y sentó los fundamentos que, en las décadas siguientes, engendraron la revolución china. Así, la rebelión bóxer tuvo una doble lectura: para los vencedores la imagen de china se asoció al "peligro amarillo"; para los vencidos fue el inicio de un profundo sentimiento anticolonial. |
| Documentación: |
Bibilografía: AA.VV., Breve historia moderna de China, 1840-1919.Lenguas Extranjeras, 1980. Atlas de China. Ediciones Folio, 1989. BLUNDEN C. y ELVIN M. China, gigante milenario. Círculo de Lectores, 1990. FAIRBANK J. K. China, una nueva historia. Editorial Andrés Bello, 1997. PU YI, El último emperador, Globus, 1994. Webs: Contexto histórico del colonialismo en china en ARTE HISTORIA.COM |






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