El hecho de que "Braveheart" esté basada en la
novela de Randall Wallace del mismo nombre (a la que supera en mucho, en
mi opinión) excusa bastante a Mel Gibson de las barrabasadas históricas
que a lo largo del film se van sucediendo. No quiero decir con esto que la película
sea "mala" ni mucho menos, ni que, en cierto modo, no refleje un episodio
importantísimo en la historia de Escocia como son las Guerras de Independencia.
Pero sí es cierto que hay ciertos gazapos a considerar.
En primer
lugar, cronológicamente la película tiene algún desfase en
lo relacionado con la relación de Wallace con la princesa Isabel. Si bien
es evidente que jamás habrían podido tener un romance (demasiada
autonomía para una dama del XIV el irse ella sola a Escocia a visitar a
Wallace a una choza perdida en el bosque... un romance con alguien de la corte
habría sido más factible) está el problema de las edades:
cuando Wallace luchó en Stirling en septiembre del 1297, la princesa
tenía cinco años y todavía estaba en Francia. El episodio
en concreto no aporta gran cosa a la película, salvo el hecho de que el
hijo nacido de Isabel y futuro monarca de Inglaterra fuera hijo de Wallace, lo
cual es absolutamente falso. El hecho de que Eduardo III dejara un poco
más de lado Escocia de lo que hicieran sus predecesores se debe entender
más en el contexto de la Guerra de los Cien Años, que ya ocupaba
los suficientes recursos y hombres como para malgastarlos en los páramos
escoceses.
Otros errores a considerar son los técnicos en cuestiones
militares:
a) El claymore de Wallace, rotunda espada de
hoja larga y puño y medio, es quizá de cronologías un poco
tempranas, si entendemos por "claymore" la espada de hoja larga y cuya
cruz tiene los lados en ángulo (y no en perpendicular a la hoja como se
ve en la película). Sin embargo, si entendemos el "claymore"
como el "claideagh mór" o "espada grande" en gaélico
la cosa tiene más sentido, siendo entre los celtas habitual el uso de espadas
de hoja larga y posible su pervivencia en época medieval.
b)
En cuanto al asunto de las picas o lanzas largas en la batalla
de Stirling, el que parece haber sido utilizado es la estrategia del schiltron,
que consiste en varios círculos concéntricos de hombres armados
con lanzas largas que sujetadas en diferentes ángulos (más paralelas
al suelo en el circulo exterior, y más perpendiculares en los interiores)
conferían a la formación el aspecto de erizo. Estos grupos erizados
en púas se movían por el campo de batalla aniquilando a la caballería.
Como vemos, bastante diferente a la formación vista en la película,
aunque desde luego sea ésta última más espectacular (hecho
que condiciona, creo yo, su uso en otras películas como Dragonheart).
c) En cuanto a esta carga de caballería, aquí creo
que está el mayor gazapo histórico. En primer lugar, a la batalla
del Puente de Stirling se la conoce precisamente por eso, por un puente de
madera que se hundió bajo los pies de la caballería inglesa cuando
cruzaban, de modo que dividió irremisiblemente al ejército inglés.
Entiendo, igual que sucedía con las picas, que es más espectacular
hacer la batalla en un llano donde se apreciara la carga con toda su magnitud
y sus detalles.
Particularmente, el hecho que más me llama la
atención es la apariencia de los montañeses: caras pintadas de
azul y faldas a cuadros. El tema de las faldas ha sido ampliamente
debatido: un gran colectivo de historiadores se inclinan por la inexistencia del
kilt hasta los siglos XVII-XVIII. Explicar mi opinión, tan válida
o inválida como cualquier otra, ocuparía demasiado espacio y nos
llevaría al mismo punto. Es preciso estudiar bien la iconografía
y las fuentes para poder llegar a alguna conclusión. En cuanto a las caras
pintadas, era costumbre entre los pictos (cuya amplia cronología
empieza antes de la era cristiana y se extiende hasta el siglo VIII d.C.) pintarse
con raices de glasto (que daban el color azul) pero no sé hasta que punto
esta costumbre puede pervivir en el siglo XIV, sobretodo contando con que Wallace
vive en una zona donde no hubo pictos sino britones (los pictos vivieron mucho
más al norte). Pero de nuevo, la película gana espectacularidad.
El gran ausente es, sin embargo, el personaje de Andrew de Moray, el otro
noble que junto a Wallace (que en la película se nos muestra como campesino
pero que era noble de baja condición) organiza la resistencia durante las
Guerras de la Independencia y el que acaba con las tropas al otro lado del río
en la batalla del Puente de Stirling. La inexistencia de ese personaje tanto en
la película como en la novela es del todo incomprensible, a mi parecer.
Podríamos extendernos mucho más entrando al detalle en costumbres,
alimentación y otros aspectos de la época medieval. Sin embargo,
no debemos olvidar que se trata de una película, y aunque yo no creo que
la veracidad esté reñida con la espectacularidad, debemos pedirle
a los historiadores que sean rigurosos y a las películas que sean entretenidas.
Para mí tiene más delito que abunden en internet páginas
con una supuesta "historia de William Wallace" más falsa que
un duro de madera que no que en "Braveheart" se inventen un romance
entre un sanguinario asesino escocés y la princesa de Inglaterra.
Francisco
Javier Traité Clavería
Colaborador
de Educa Historia
Gavà, Barcelona (España)