Javier
Osset nos presenta en este reportaje un viaje por el pasado de lo que
pudo haber sido y no fue, el Canal de Castilla. El sueño de ilustrados
que pretendían llevar a España al mismo desarrollo que
las potencias que habían producido la Revolución Industrial.
Pero este artículo no sólo tiene una pretensión
descriptiva. Muchos años después parece que en algunos
aspectos estamos igual que en el siglo XIX. Esta infraestructura está
absolutamente descuidada en su conservación por las instituciones.
Y no es porque no haya cosas interesantes para el viajante con intereses
culturales. Javier nos presenta algunas gratas sorpresas de su viaje,
pero con la denuncia paralela de las malas condiciones de conservación
de la mayoría de los monumentos. Nos gustaría que "a
quien corresponda" se de por aludido.
 Cuentan
las crónicas que, a mediados del siglo XIX, un ciudadano de Valladolid
podía dirigirse a la dársena de esta ciudad, pagar 12 reales y embarcar
en una barcaza diligencia para arribar, 6 ó 7 horas de plácido viaje
después a la ciudad de Palencia. El mismo viaje en diligencia terrestre
era una tortura de caminos, polvo, penosas postas, noches de chinches y bandoleros. Dicen
las mismas crónicas que en esta época dorada del canal hasta 350
barcazas navegaban las tierras de Castilla, transportando grano, harina, lana,
desde Alar del Rey hasta Palencia, de Palencia a Valladolid, de Medina de Ríoseco
hasta Palencia y que sus orillas estaban jalonadas de almacenes, molinos, batanes
y fábricas de harina. Cuentan que, además, aquella mágica
cinta de agua, regaba con generosidad campos y aldeas de Palencia y Valladolid.
Más adelante aparecerían las centrales eléctricas y,
ya entrados en el siglo XX, el viejo sueño del Marqués de la Ensenada
y de la vapuleada Ilustración española caería lentamente
en el olvido, presa del ferrocarril y de las penurias económicas públicas
y privadas de aquella España de finales del XIX y principios del XX.
A
principios del siglo XXI, viajando a lo largo del Canal, desde Alar del Rey hasta
Medina de Ríoseco, no nos ha parecido que la suerte del viejo proyecto
ilustrado sea hoy muy distinta de entonces. La magna obra
de ingeniería civil que es el canal, construido entre 1753 y 1849, con
su complejo sistema de esclusas y compuertas para salvar los desniveles, con sus
arquetas de riego, puentes y acueductos (salvando caminos y ríos), parece
sufrir de los mismos males que antaño: No se mantienen limpios los caminos
de sirga, por los que antaño circularon las mulas que acarreaban las barcazas
y por los que hoy apenas pueden circular en algunos tramos caminantes o ciclistas.
Aparecen
mal o nada señalizadas, con el consiguiente enfado del viajero,
los elementos más importantes del canal. Es el caso del parador
de Sahagún, cerca de Paredes de Nava (Palencia), cuna de los
hermanos Berruguete, Pedro y Alonso, donde se derrumban almacenes y
postas. O el del acueducto de Abánades, de cinco ojos, en Melgar
de Fernamental (Burgos), que el viajero ha de buscar cual aguja en un
pajar sin llegar a entender bien que semejante infraestructura no este
mejor señalizada.

No es más fácil de encontrar uno de los parajes más impresionantes
del canal, la confluencia de los ríos Pisuerga y Carrión en la localidad
de Calahorra de Ribas (Palencia) o aquel otro lugar, El Serrón, en el que
el canal del Norte se desdobla en el canal de Campos y en el canal del Sur.
Para entendernos mejor es necesario hacer un poco de historia del Canal:
El proyecto del Canal de Castilla arranca en el Reinado de los Reyes Católicos,
siendo entonces, por razones obvias, apenas más que un sueño imposible.
Será en el reinado de Fernando VI, a mediados del XVIII, cuando bajo la
dirección del ilustrado Marqués de la Ensenada los ingenieros Lemur
y Ulloa diseñen el proyecto definitivo, siguiendo el ejemplo de los canales
británicos y franceses. Este contemplaba la construcción de cuatro
tramos, que tras varias vicisitudes y dificultades quedaron más o menos
así: 
Debía unir Reinosa con Ribas de Campos, para dar salida hacia
el interior a los productos de la minería astur-leonesa (entonces
resultaba en España más barato el carbón británico
que el nacional por las dificultades de transporte y la falta de infraestructuras).
El tramo entre Reinosa y Alar del Rey nunca se llegó a construir,
por las dificultades técnicas y económicas que presentaba.

Hoy completo une, gracias a las aguas del Pisuerga y el Carrión, Ribas
con Medina de Ríoseco, uno de los extremos del canal. 
También completo en la actualidad une las ciudades de Palencia y Valladolid,
desdoblándose del canal del Sur en el paraje de El Serrón. Canal
de Segovia: Debía recoger las aguas del Eresma y llegar al Duero en
la provincia de Valladolid. Nunca se llegó a iniciar. El
objetivo último del Canal era la de construir una infraestructura que permitiera
el regadío en Castilla y un medio de transporte rápido, barato y
seguro, que permitiera el desarrollo de zonas largo tiempo postradas, al dar fácil
salida a los productos de la tierra. Las barcazas salvaban los desniveles
gracias a un sistema de esclusas (hay unas 50), balsas que se llenaban de agua
gracias a unas compuertas que primero fueron de madera y más adelante de
hierro, subiendo o bajando así al siguiente nivel. Los conjuntos de esclusas
más importantes por el desnivel que han de salvar se encuentran en Frómista
y Calahorra de Ribas. Hoy descubrimos que las compuertas que cerraban las
esclusas permitiendo la navegación del canal desaparecieron todas, sustituidas
(no se sabe bien porque ni para que) en los años 60 por presillas fijas
de hormigón. En cualquier caso y ya que no es el objetivo de este
reportaje describir exhaustivamente cada uno de los elementos, se podrá
consultar al final del reportaje bibliografía y enlaces de interés
para saber más acerca del Canal de Castilla.
Sí
queremos resaltar el hecho de que la mayor infraestructura de la ingeniera civil
española del siglo XIX siga hoy sin tener la presencia histórica
que se merece, ni un desarrollo sostenible y que apenas contribuya, cual fue su
objetivo primero, al desarrollo de una zona profundamente deprimida y que sufre
una severa sangría de población. Como
hemos comentado brevemente más arriba, el canal apenas sirve hoy como sistema
de riego y transporte de agua potable; se arruinan sin remedio molinos, batanes,
almacenes y fábricas declaradas Bienes de Interés Cultural; si bien
algunos tramos de los caminos de sirga son practicables, otros están intransitables
por falta de limpieza, hasta el punto de que unos ciclistas nos comentaron en
Medina de Ríoseco que habían tenido que abandonar el camino y completar
el recorrido por carretera. Aunque desde los años 90 parece que
las distintas administraciones han dedicado esfuerzos, incluida la creación
de Adeco-Canal, empresa para el desarrollos, conservación y promoción
del canal, estas iniciativas parecen dormir el sueño de los justos.
Apenas se ha promovido la navegación por el Canal, aunque en un bar
nos comentaron, sin mucho convencimiento, que existía el proyecto de recuperar
algunas compuertas, no se sabe si a modo de ejemplo o para favorecer el desarrollo
de la navegación, aunque fuera turística. Sólo en Medina
de Ríoseco existe un barco turístico, pero con un horario tan restringido,
extraño y cambiante para el viajero de paso que parece infrautilizado.
Habíamos visto en Internet que había también un barco en
Paredes de Nava, pero nosotros no lo vimos en ninguna parte.
En
los siglos XVIII y XIX el Canal quiso y no pudo promover el desarrollo sostenido
de amplias zonas de la España interior, postradas desde el siglo XVII en
una fatal decadencia. Parece que hoy sigue siendo ejemplo de una España
que orilla su historia y abandona a sus pueblos y a sus gentes a la decadencia
y la lenta desaparición. Entonces fueron la falta de recursos económicos
del estado español, las epidemias y las guerras (Independencia, Carlistas,...)
los que impidieron su completo desarrollo. Hoy parecen más bien la desidia,
la dejadez y la falta de voluntad política los responsables del abandono
en que se encuentra el canal y sus alrededores, una infraestructura que representa
un logro histórico y un proyecto de futuro para una amplia zona. %20.jpg) Y
no se trata sólo del Canal. Este puede servir para vertebrar como un eje
el conocimiento de verdaderos tesoros escondidos de nuestro patrimonio artístico
y cultural. Así, el complejo de ermitas y monasterios tardo románicos
y cistercienses en torno a Alar del rey en el Norte de la provincia de Palencia
(San Andrés de Arroyo, Sta María de Mave, Moarves de Ojeda, Revilla
de Santullán,...), muchas de ellas cerradas y dependientes de la buena
voluntad de los pocos vecinos que quedan para su visita y conservación.
 Hemos
encontrado en nuestro viaje monasterios abandonados, como el de Sta. Cruz de Zarza,
restaurado en 1897 según allí mismo puede verse, monasterio cisterciense
referenciado en las guías y hoy rodeado por una granja, completamente accesible,
con el piso levantado y las fosas abiertas y los huesos a la vista de cualquiera
que quiera entrar y en el que milagrosamente se conserva una espléndida
sala capitular. En la zona de Campos hay pueblos que cuentan
apenas con cinco o seis almas en invierno y que conservan, sin embargo, un impresionante
patrimonio histórico artístico, como nos ocurrió en Torremormojón,
donde sólo gracias al empeño de un par de vecinos pudimos contemplar
un retablo tallado en madera del siglo XVI y un hermoso tríptico con una
Anunciación de la escuela de Berruguete de magnífica factura, que
han sufrido diversos saqueos y robos y a duras penas se conservan. El órgano
fue vendido como chatarra y otros retablos son ya sólo esqueletos vacíos
y ruinosos. Algunas iniciativas privadas en torno al Canal han corrido
distinta suerte: En nuestro corto e incompleto viaje tropezamos por
azar con un alojamiento ciertamente singular en Villamartín de Campos.
Es una sorpresa (y un éxito, por lo que vimos) poder disfrutar de una mesa
afrancesada en torno a la cocina del pato, gracias al esfuerzo y el amor por su
tierra de la familia de Genoveva, nuestra anfitriona. Conoce la región
al dedillo, sus indicaciones son preciosas y precisas y están en trámites
de recuperar la antigua casa del cura, llamada "Casa del Cura Guapo",
que esconde un misterioso laberinto y una cierta leyenda. Más
al Norte, al pie de la montaña palentina, en Quintanaluengos, Ana y su
familia han rescatado del olvido una antigua casona, donde es un placer recalar.
También la Hospedería de Santa María de Mave permite acompañar
la visita del monasterio del siglo XI y XII con una estupenda cocina que auna
tradición y modernidad para alimento y reposo del viajero. Peor
suerte corrió La Fábrica, Museo de Arte Contemporáneo instalado
por iniciativa de un galerista en una antigua fábrica de harinas restaurada
en el Canal de Campos (Abarca) en la región de Paredes de Nava. Varios
amigos nos habían hablado de este lugar, habíamos visto artículos
en prensa y está, a día de hoy, desgraciadamente cerrado.
Otro tanto ha pasado con algunos restaurantes de interés y talleres artesanos
que intentaban mantener y actualizar las recetas y tradiciones de la zona. Así
pues el viaje nos ha dejado un sabor agridulce, dulce por el recorrido realizado
por una zona fascinante del interior de España, donde la tierra se vuelve
en estos días de verano oro al atardecer, donde cada pueblo esconde un
tesoro y sus pocos habitantes el secreto de la cordialidad y la hospitalidad;
dulce por el descubrimiento de lo que fue la mayor obra de ingeniería civil
de la España decimonónica (con permiso del canal de Aragón)
y uno de los pocos proyectos ilustrados españoles que se llevó,
mal que bien, a termino; amargo al contemplar esa "decadencia de siglos"
(Ortega), que invade el canal y sus alrededores, olvidado de la historia y del
presente, tal vez, si no ponemos remedio, también del futuro.
Bibliografía: José
Luis Alonso Ortega: “Rutas para descubrir el Canal de Castilla”
ÁMBITO EDICIONES S.A. 2000 Este es el libro más
completo que hemos encontrado en torno al Canal de Castilla, en cuanto quer proporciona
información histórica, elementos del canal, como descubrirlos y
explicaciones sobre ellos e interesantes rutas por los alrededores.
Direcciones de interés: http://www.canaldecastilla.org
http://www.arrakis.es/~comenius/castilla/inicio.htm
http://
www.geocities.com/royales2000/biblio_canal.html (en esta página
podéis encontrar más bibliografía presente y pasada sobre
el canal)
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