En octubre de 1917, tras varios meses de progresiva radicalización
del proceso revolucionario, el partido bolchevique -nacido en 1903 por
una escisión del Partido Social-Demócrata Ruso- tomó el poder
y "desvió" la revolución hacia la dictadura y el totalitarismo.
Los
desastres acontecidos en Rusia causados por su participación en lla I
Guerra Mundial, provocó la caída del régimen zarista
.Este no pudo sobrevivir a más de dos años de derrotas militares
ininterrumpidas y a sus gravísimas consecuencias: pérdida de Polonia,
Lituania y gran parte de Ucrania, dos millones de soldados muertos, desmoralización
de las tropas, desorganización total de los servicios auxiliares del ejército,
desabastecimiento, hambre, inflación.
La "revolución
de febrero" (2 de marzo de 1917, según el calendario ruso), que
culminó con la caída de Nicolás II y la formación
de un "gobierno provisional", fue una revolución popular, espontánea
y prácticamente incruenta, provocada por las huelgas, movilizaciones y
amotinamientos civiles y militares. Fue una revolución con una dirección
política plural y heterogénea, a cuyo frente se colocaron hombres
(Lvov, Miliukov, Kerensky, Guchkov, Tereshenko, todos miembros del "gobierno
provisional") de significación liberal, conservadora o socialista
moderada, unidos por la idea de establecer en Rusia un régimen constitucional
y democrático, aunque la "revolución de febrero" no pudo,
estabilizar la política y crear un nuevo orden democrático.
Dos
circunstancias contribuyeron decisivamente al rápido agotamiento de las
distintas soluciones -gobierno provisional, ministerios de coalición-
ensayadas: la continuidad de Rusia en la guerra, y la situación de vacío
de poder (mejor, de dualidad de poder gobierno-Soviets) en que el país
vivió en todo aquel tiempo (febrero-octubre de 1917). Sin duda, la decisión
del gobierno provisional y luego de Kerensky de continuar en la guerra
decepcionó las expectativas populares, desacreditó al régimen
de febrero y contribuyó decisivamente, por tanto, a impedir la estabilización
de la revolución democrática.
El "gobierno provisional"
cayó en mayo. El primer "ministerio de coalición" que
le reemplazó -presidido por el mismo inútil príncipe Lvov
pero con Kerensky como hombre fuerte y con ministros mencheviques y social-revolucionarios-
dimitió en julio. Es en ese momento cuando Kerensky establece una asociación
con el general Kornilov, que deseaba el restablecimiento de la disciplina militar
y la militarización de la industria y de la producción de cara al
esfuerzo bélico y que creía preciso poner fin a la dualidad de poder
gobierno-Soviet. Pero la asociación Kerensky-Kornilov resultó, contra
las expectativas iniciales, desastrosa. Más aún, la fulminante ruptura
entre los dos hombres abrió el camino hacia la revolución de octubre.
El segundo "gobierno de coalición", presidido por Kerensky
y de mayoría socialista, cayó a fines de agosto; el tercero, también
presidido por Kerensky, se proclamó el 1 de septiembre .. Convocó
una Conferencia Democrática de unos 1.200 delegados de "soviets",
sindicatos, ayuntamientos y partidos (excluida la derecha) para que debatiese
la democracia revolucionaria. Pero todo era ya en vano. La debilidad del gobierno
era evidente. La desintegración de la autoridad era casi absoluta. Ni en
Petrogrado, ni en Moscú, ni en las grandes ciudades, ni en las capitales
de provincias, ni en pueblos ni aldeas parecía existir poder público
alguno. El auge de los nacionalismos era visible no ya sólo en Finlandia
y en los países bálticos, sino también en Ucrania, Georgia
e incluso entre los pueblos musulmanes de la Rusia asiática. La disciplina
militar sencillamente no existía. Las deserciones se contaban por
centenares de miles; los soldados ignoraban las órdenes de sus superiores,
cuando no los deponían, arrestaban o fusilaban. Los trabajadores habían
impuesto en fábricas y talleres una especie de poder obrero asambleario.
Una suerte de anarquía revolucionaria espontánea se había
extendido a lo largo del verano de 1917 por el campo ruso: los campesinos se apropiaron,
fue derribado por el golpe de estado bolchevique de 25 de octubre de 1917 (7 de
noviembre, según el calendario occidental)
El 9 de octubre, el Soviet
de Petrogrado, presidido por Trotsky, había acordado la creación
de un Comité Militar-Revolucionario para la defensa de la ciudad
frente a un posible ataque alemán: los bolcheviques lo controlaron desde
el día 16. El día 10, por diez votos (los de Lenin, que había
regresado clandestinamente de Finlandia, Trotsky, Sverdlov, Stalin, Uritzky, Sokolnikov,
Dzerzhinsky, Kollontai, Lomov, Bubnov) contra dos (Kamenev, Zinoviev), el Comité
Central del partido acordó ir de forma inmediata a la revolución.
En días posteriores, se fijó la fecha (25 de octubre, para hacerla
coincidir con el II Congreso de los Soviets de toda Rusia, a fin de que
el Congreso, con mayoría bolchevique, aprobase y legitimase el golpe) y
se nombró el comité encargado de organizar la insurrección.
Trotsky, como presidente del Soviet de Petrogrado y de su Comité Militar
Revolucionario, fue quien de hecho hizo la revolución: Podvoisky, Antonov-Ovseenko
y Chudnovsky tuvieron un papel esencial en algunas de las operaciones.
La
revolución de octubre no fue ni una revolución de obreros y campesinos,
ni una revolución de masas. Fue la obra de una minoría: la Guardia
Roja bolchevique, grupos de soldados y marineros de regimientos simpatizantes,
un total de unos 10.000 hombres. Bajo la dirección del Comité Militar
Revolucionario de la capital, esas unidades fueron ocupando desde la tarde del
día 24 y en la noche del 24 al 25 de octubre, sin apenas encontrar resistencia
y sin que casi se alterase la normalidad, los puntos clave de la capital.
El
Palacio de Invierno, sede del gobierno, fue ocupado, no asaltado, el día
25 por la tarde (7 de noviembre según el calendario occidental); Kerensky
había huido por la mañana. La revolución de octubre fue,
pues, un golpe de Estado dado por un partido minoritario en una situación
de vacío de poder y descomposición del Estado. Ni Kerensky ni sus
colaboradores pudieron utilizar el Ejército, aunque lo intentaron. Había
casi 150.000 soldados de guarnición en Petrogrado e importantes contingentes
en los cercanos frentes del Báltico: pero la disciplina y la moral militares
estaban literalmente rotas. En la misma noche del 25 al 26 de octubre, Lenin
se presentó ante el II Congreso de los Soviets. Anunció ya la
formación de un nuevo gobierno, el "Consejo de los Comisarios del
Pueblo", integrado exclusivamente por bolcheviques (Trotsky, como
encargado de Asuntos Exteriores; Stalin, de Nacionalidades; Lunacharsky,
de Cultura; Antonov-Ovseenko, de Guerra; Rykov, de Interior, etcétera).
Lenin presentó también los dos primeros decretos del nuevo régimen:
un "decreto de la paz" que anunciaba una "paz inmediata sin anexiones
ni indemnizaciones, y un decreto de la tierra" que proclamaba la confiscación
de todas las tierras privadas y su transferencia a soviets y comités agrarios
de distrito para su distribución entre los campesinos. Tras la ocupación
de Petrogrado, los bolcheviques procedieron a la toma del poder en toda Rusia,
a través de los soviets locales. Encontraron resistencia en Moscú,
donde tropas leales al gobierno combatieron a la revolución durante unos
15 días, con un balance de unos mil muertos; en Georgia y Ucrania predominaron
grupos locales de carácter nacionalista.
María
José Lorente Gasca
Colaboradora de Educa
Historia
Canovelles, Barcelona (España)