
Para todos los profesionales de la educación supone un problema contemplar
los altísimos índices de fracaso escolar. En
muchas ocasiones el fallo está en una carencia de hábitos
y técnicas de estudio.
Estudiar
es ejecutar voluntariamente nuestra mente para investigar, comprender o aprender
algo, y como todo ejercicio supone un esfuerzo,
unos hábitos y la utilización
de unas técnicas.
Con un buen método de estudio,
una disciplina de horarios y de estrategias,
los resultados positivos son inmediatos
A simple vista, parece ser una ligereza incorporar dentro del programa de
estudios una asignatura como ésta, que puede llevar muchos nombres
(Métodos y técnicas de estudio, Metodología del trabajo
universitario, Técnicas de aprendizaje universitario, etc). Pero
no lo es, pues todos debemos aprender a estudiar. Aún
más ahora, que cada vez los conocimientos sobre los misterios del aprendizaje
se van incrementando y la ciencia nos proporciona mejores herramientas para
aprender más utilizando menor tiempo y recordándolo con mayor
rapidez y por mucho tiempo.
La aplicación de las herramientas estratégicas para aprender
incide directamente en la reducción del número de alumnos desaprobados
y finalmente en la mejora de la calidad educativa
Asimismo, estudiar
es un trabajo profesional por un lado y por otro, un arte.
Es un trabajo profesional porque requiere conocer los procesos intrincados
del aprendizaje, ya sea por parte del que dirige la asignatura y por parte
del alumno. Por otro lado, es un arte entendido como el dominio de una serie
de destrezas, habilidades y técnicas, que se aprenden con el ejercicio
continuo y perseverante.